Tim Tebow revela cómo el rechazo de la NFL sacudió su identidad y lo llevó a aferrarse más a Cristo

Tim Tebow alcanzó algunos de los mayores logros del fútbol americano universitario: ganó el Trofeo Heisman y formó parte de dos equipos campeones nacionales. Sin embargo, ninguno de esos triunfos lo preparó para enfrentar el golpe personal que significó ver desmoronarse su carrera en la NFL y comenzar a cuestionar quién era fuera del terreno de juego.

Durante años, Tebow había hablado públicamente sobre la importancia de encontrar la identidad en Cristo y no en el rendimiento, los títulos o el reconocimiento. Pero aquella convicción fue puesta a prueba cuando los Jacksonville Jaguars lo dejaron fuera del equipo en 2021, después de su intento de regresar a la NFL.
“Ha sido una de las cosas más difíciles que he tenido que superar”, confesó Tebow a Crosswalk Headlines. El exjugador recordó lo duro que resultó observar cómo sus peores momentos deportivos eran reproducidos repetidamente por los medios, mientras luchaba internamente con la posibilidad de que esos fracasos terminaran definiendo la manera en que sería recordado.
Con el tiempo entendió que detrás de aquella angustia también existía una batalla con su propio orgullo. El problema no era solamente haber perdido una oportunidad profesional, sino haber permitido que lo ocurrido dentro del campo se mezclara con la percepción que tenía de sí mismo. Esa experiencia terminó convirtiéndose en una de las bases de su mensaje actual sobre identidad y valor personal.
Parte de esas lecciones aparecen ahora en 40 Days to Look Again, un nuevo devocional de Tebow cuyo lanzamiento está previsto para el 29 de septiembre. La obra propone un recorrido de 40 días y puede utilizarse como estudio de seis semanas, desarrollando temas relacionados con identidad, esperanza y propósito. El libro acompaña a Look Again: Recognize Your Worth. Renew Your Hope. Run with Confidence, publicado anteriormente.
Tebow explicó que después de aquella salida de la NFL pasó una temporada sirviendo a personas en otros países. Esa experiencia modificó su manera de interpretar el fracaso. Lo que inicialmente había considerado una derrota comenzó a verlo como una preparación para algo diferente, aunque reconoció que adoptar esa manera de pensar no ocurre automáticamente y requiere una decisión constante.
El exjugador también señaló el peligro de construir el valor personal sobre la aprobación pública, especialmente en una época dominada por las redes sociales. Tebow reconoció que por naturaleza desea agradar a las personas y advirtió que las plataformas digitales pueden acostumbrar a alguien a perseguir aceptación, reacciones y aprobación en lugar de construir algo verdaderamente sólido.
Frente a esa presión, Tebow resumió el fundamento que afirma haber tenido que volver a aprender en medio de sus propias derrotas: “La Palabra de Dios no cambia según quién esté mirando”. Para él, la aceptación humana puede variar rápidamente, mientras que lo que Dios declara sobre una persona no depende del éxito, la popularidad ni del aplauso público.
Uno de los objetivos de su nuevo devocional es precisamente llevar a los lectores a revisar de dónde están obteniendo su sentido de valor. Tebow sostiene que muchas personas terminan creyendo que deben demostrar cuánto valen mediante logros, aceptación o reconocimiento, cuando su mensaje es que el valor humano no se obtiene por aquello que alguien consigue, sino que comienza en el hecho de haber sido creado por Dios.
Tebow también quiere que quienes atraviesan frustraciones comprendan que un capítulo doloroso no necesariamente significa que toda la historia terminó. Su experiencia expone una verdad incómoda para una cultura obsesionada con el éxito: títulos, contratos, seguidores y reconocimiento pueden desaparecer en cuestión de días.
La identidad del cristiano no fue diseñada para descansar sobre resultados temporales. Como declara Colosenses 3:3, su vida está “escondida con Cristo en Dios”; cuando esa verdad ocupa el centro, incluso una puerta cerrada deja de tener autoridad para decidir cuánto vale una persona.